
Vengo
del infierno humeante,
donde
la luz se apagaba
y
mi esperanza andaba muerta.
Allí
la desesperación reinaba
y
el rostro del creador se borraba;
pero
él oculto, con su misericordia me miraba.
Las
lenguas de fuego
quemaban
a mil por hora,
ya
era ilusión carbonizada.
¡La
vida era para mí ya polvo y nada!
No
comía ni dormía
y
la enfermedad me espantaba.
Pero
estiró su mano liberadora
y
me arrancó de sus fauces hambrientas
me
llevó a sus abrevaderos
¡Jesús
ten misericordia de mí!, yo solo clamaba
y
él con un beso en la frente
mis
angustias calmaba.
Pensé
que no salía de este estado del alma
que
para siempre en las llamas me condenaba,
pero
el todopoderoso
con
su mano potente
me
liberaba;
porque
me amaba
en
su regazo cálido me consolaba.
Autora:
Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
Comentarios
Publicar un comentario