Al filo de lo eterno















Voy al filo de lo eterno,

toda mi vida me preparé para este momento.

Un ángel levanta la mano

señal que se ha cumplido el tiempo.

Voy serena, descansada

¡Al fin me desposaré con el eterno!

No llevo equipaje,

voy sin ataduras del hombre terreno.

Desprovista de todo

y llena solo de mí.

¡Cuanto esperé este tiempo!

Suenan voces angelicales

en los vientos:

Veo los ramajes de mi vida pasada:

muchos lobos que quisieron manchar mis vestidos

con sus intrigas.

Muchas manos a quién socorrí en momentos de angustia.

Siento una paz sobrenatural que me sobrecoge

el portón del cielo

se abre ante mis ojos

y su brillo me empaña los ojos

¡Debo ser purificada para resistir sus albos destellos!

Desciendo al país de las culpas,

lavo mis ropajes en sus piscinas,

y quedo limpia radiante como seda blanca.

Siento que ya estoy preparada.

Mi padre eterno me recibe contento

en su brazos ya no tengo zozobras ni miedos.

Los dolores antiguos han pasado.

Aquí solo paz y felicidad respiro,

¡Admirada, el cielo celeste miro!

¡Que angosto es el camino para llegar aquí!

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- derechos reservados

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