Yo creo en ti,
aunque me partan en dos los rayos,
aunque el huracán arrecie mundano,
Aunque a la gente
no le guste tu faz.
Yo creo en ti
divina esencia creadora,
sublime cordero de amor;
dueño de las llaves de la vida y de la muerte.
Yo creo en ti,
porque te veo en cada paso de mis días,
porque eres mi luz clara cuando la oscuridad me ronda.
Yo creo en ti
trinidad santa
Dios, padre hijo y espíritu santo.
Porque saben enjugar mi llanto y los llantos ajenos.
Porque me llenan el corazón
del gozo de vivir
y plenifican mi ser.
¿Fanatismo?
No.
Si la fe es precisamente eso:
Creer en lo que no se ve.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú- Derechos reservados
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