
La traición de judas
Llegas sigiloso hijo del mal,
a consumar tu plan siniestro:
Entregar a tu sabio maestro.
Acompañado de guardias
y antorchas
iluminas el escenario de la traición.
Te acercas al maestro,
manso cordero,
y le estampas un beso en la mejilla
como queriendo sanar la herida
que le hiciste en su corazón.
El maestro que te conoce y te ama
te increpa:
¿Con un beso
entregas al hijo del hombre?
Pobre mi Cristo amado
por su mejor amigo
es traicionado,
con ese beso endemoniado,
su destino de muerte se ha consumado.
Llevan los guardias a mi Cristo,
como un vil preso,
por delitos inventados.
Luego será por ellos burlado y cruelmente azotado.
Y en la cruz vilipendiado, el señor y maestro.
Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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