VEN A MI ALMA, SEÑOR







VEN A MI ALMA, SEÑOR

¡Oh, mi señor bueno!
Ven a mi alma acongojada, 
por magras piedras de este mundo, dañada.
acude a salvar a tu hija
que se hunde en los pozos profundos

Perdida vago en este planeta impío
solitaria y sin abrigo de padre bueno
triste, porque le falta tu sal, tu beso, tu amorío.

¡Oh nubes, montañas altas,
llamad a mi señor!
Decidle que no apague su voz;
que de mis campos no se vaya,
 llevadle mi gris lamento
¿No veis qué se apaga mi flor?

Derramo crespones en mi lamento,
pétalos negros de mis ojos ruedan
y mis verdes valles  se secan.

¿Saldrá tu sol para mí?
erradica la fatalidad de mi piel,
mis lamentos, mis quejidos
de este infierno de rojo dolor.

¡Ven, ya señor!
que tu hija favorita
sin tus aguas,
se
di
en
ta,
sola,
se muere.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú Derechos reservados





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