Señor, ¿es de azul tu canto?

 




Señor, ¿es de azul tu canto?

 

Si de azul es tu canto,

¿Por qué debo mirar cielos sin estrellas?

Baja a la tierra y regálame

una rosa nueva.

 

Dame del cáliz de tu ternura,

manzanas de bondad,

y cócteles de misericordia

que calmen mi sed de ser amada.

 

Aquí, en este mundo,

donde el lecho es frío y árida la existencia,

los pájaros solo cantan

para aquel que lleva corona,

y la brisa se enciende

al paso del potentado.

 

Amor de jardines bellos,

¿Dónde está la fuente

de la felicidad perpetua?

¿Dónde duermen los cantos eternos del bosque?

¿Y ese sol que nunca deja de alumbrar

 dónde lo encuentro?

 

Quiero que mi casa sea tu casa

y brille como un haz de luz

en este infértil desierto.

Regálame un oasis despierto,

pinta flores y palomas para mí.

 

No permitas que las sombras traicioneras

inunden mis praderas.

Con tu coraza, defiende

mi pequeña fe de madera.

 

Que tus manos divinas me sostengan siempre.

Quiero descansar mis rosas,

confiada

en los lechos de tu voluntad.

 

Edith Elvira Colqui Rojas-Perú

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