Jesús, Rey de los Pobres

 






Jesús es el Rey de los pobres,

de los que no tienen nada, de los que lloran en silencio, de los enfermos, las viudas, los huérfanos y los olvidados. Él no pasa de largo; se detiene, escucha, cura las heridas que nadie ve, y enjuga las lágrimas con sus manos. Porque Él también fue pobre en Nazaret, conoció el hambre, el trabajo duro, el rechazo y el sufrimiento. Nada humano le es ajeno. Jesús promete el Reino a quienes ahora caminan en la sombra y la tristeza. Un día, cada lágrima será luz, cada herida, gloria, cada paso cansado, descanso eterno, los pobres, ¡serán bendecidos en el cielo! ¡Viva el maestro manso y bueno! Que no ignora las súplicas de sus hermanos pequeños. ¡Viva el Rey de todos los que sufren en la tierra! Él se crucificó por sus necesidades y penas!

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